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Hoy en día utilizamos el término “realpolitik” para referirnos a la parte «realista» de un partido o ideología política, que no tiene problemas para ceder en algunos de sus principios si es necesario, con tal de conseguir cierto progreso en otros -que podrían ser considerados más importantes o centrales-, mientras que los sectores más «fundamentalistas» evitan a toda costa ceder en sus principios o comprometerlos, aunque ello signifique renunciar a acceder a posiciones que les permitan ya sea implementar otros o influir desarrollos y/o tomar decisiones.
En prevención de riesgos laborales se podría también aplicar este concepto. Si las partes que componen un Comité de Seguridad Laboral, se aferran a posturas irrenunciables, el desarrollo de la PRL de esa empresa se verá claramente frenado.
De ahí, que en los procesos de consultoría se intente llegar a una “realpolitik” que satisfaga a ambas partes: sindicatos y empresa.
Para ello, nuestro primer consejo es que ambas partes distingan entre dos palabras: EXIGIBLE y NEGOCIABLE.
Hay demandas sindicales que son EXIGIBLES porque detrás de ellas hay un claro e indiscutible texto legal que las ampara. Si esto no fuera así, estaríamos dentro de la órbita de los NEGOCIABLE.
Por tanto, es fundamental la formación de ambas partes para poder discernir. Aquí entra en juego el papel del Técnico de PRL como asesor.
DEMANDAS NEGOCIABLES:
Dentro de las demandas NEGOCIABLES, ¡Ancha es Castilla¡ Los criterios para priorizar unas demandas de otras son muy variados: número de trabajadores afectados por la demanda, afiliados a uno u otro sindicato, gasto económico que se tendría que desembolsar, molestias causadas por la demanda, etc. En este ámbito se puede aplicar claramente la realpolitk.
DEMANDAS EXIGIBLES:
En las demandas EXIGIBLES entramos en un terreno más resbaladizo. Estas demandas pueden acabar en la Inspección de Trabajo, por lo que una de las partes (sindicato) tiene mucho más poder en la negociación que en las demandas NEGOCIABLES.
¿Sería posible utilizar la realpolitik? ¿Es adecuado exigir (pudiendo legalmente hacerlo) por ejemplo, elevar el techo de unas oficinas porque no alcanzan los 2,5 metros (faltándole sólo unos centímetros), suponiendo esto el desembolso de un cantidad de dinero importante. La realpolitik diría que no. La Inspección diría que si. ¿qué diríamos nosotros si estuviéramos en ese Comité de Seguridad y Salud?.
Por otro lado, ¿Podría la representación de los trabajadores coger esa “CARTA EXIGIBLE” y querer cambiarla por otra que fuera una “CARTA NEGOCIABLE”. La realpolitik diría ahora que si, y la Autoridad Laboral probablemente diría que no. ¿Es bueno meter en un mismo saco lo EXIGIBLE de lo NEGOCIABLE?
En resumen, la realpolitik/realprevención puede ayudarnos a desarrollar la PRL en las empresas, siempre y cuando exista voluntad de las partes, formación de las mismas y unos principios y valores comunes a todos (y por qué no ponerlos por escrito).

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