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Nueve de cada 10 trabajadores afirmaban que la formación que recibieron no les había servido para nada.

LOS CURSOS DE FORMACIÓN NO SIRVEN PARA CASI NADA

Los informes de evaluación de la Fundación Tripartita de 2010 y 2011 arrojaron que nueve de cada 10 trabajadores afirmaban que la formación que recibieron no les había servido para nada.

Estos informes son referidos tanto a la formación de la oferta o subvencionada, es decir, los cursos de formación que se ofrecen, de manera gratuita, por las organizaciones empresariales, sindicales, de economía social, trabajadores autónomos y centros de formación; como a la llamada formación de la demanda, que realizan las empresas con cargo a la cuota de formación que pagan dentro de las nóminas de sus empleados.

Respecto a la formación de la oferta, un 87,5% de los trabajadores que participaron en ella concluyeron que no se había producido cambio alguno en relación con el trabajo que venían desempeñando. En el caso de la formación de la demanda, el poder de transformación resultaba aún más limitado: sólo un 9,5% de los trabajadores encuestados afirmaron que la formación había generado alguno de esos cambios.

«no se puede afirmar que la formación mejore de forma sustancial la productividad y competitividad de las empresas, por lo que el logro de este objetivo queda en entredicho».

Estos datos son referidos a la formación en general, no concretamente a la relacionada con la prevención de riesgos laborales. Aunque pronosticamos que no serán muy diferentes.

¿Y esto por qué pasa?

El Real Decreto 395/2007 que regula la Formación para el Empleo, plantea cinco fines del subsistema de formación para el empleo.

  1. Favorecer la formación de trabajadores desempleados y ocupados.
  2. Proporcionar conocimientos y prácticas adecuados a las competencias profesionales requeridas en el mercado de trabajo y a las necesidades de la empresa.
  3. Contribuir a la mejora de la productividad y competitividad de las empresas.
  4. Mejorar la empleabilidad de los trabajadores.
  5. Promover que las competencias adquiridas a través de procesos formativos y de la experiencia laboral sean objeto de acreditación.

Los más importantes, para nosotros, y que tendrían que tener una máxima prioridad son los números 2 y 3. Traducidos a Prevención de Riesgos Laborales serían:

  • Proporcionar conocimientos y prácticas adecuados para evitar los riesgos laborales.
  • Disminuir la siniestralidad laboral en la empresa.

Tal y como ya lo comentamos en el año 2008 con el boletín “Los 10 pecados de la formación” (hipervínculo) el único objetivo es disminuir la siniestralidad. No hacer horas de formación sin más, ni aprobar exámenes, ni competencias “transversales” que no sirven para casi nada, ni conseguir títulos o certificados. Lo malo es que esto es conocido por todos, sindicatos, empresarios, responsables de RR.HH., consultores, etc, y nadie se atreve a ponerle remedio.

Recomendación: La próxima vez que usted contrate un programa formativo solicite esto a su proveedor:
Transferencia de las competencias aprendidas a la jornada laboral, a la práctica diaria en la empresa.
Mejora obtenida en la productividad, siniestralidad, etc, después de haber realizado la formación.
Si le dice que no se puede medir, que es difícil saberlo, que es una hipótesis probable, nuestro consejo, busque otro proveedor.

NOTICIA:

El pasado día 28 de junio de 2014 impartimos una conferencia en el I Congreso Nacional de Excelencia en la Formación, sobre el tema que tratamos aquí: “Los cursos de formación no sirven para casi nada”. Fue una experiencia muy interesante y divertida…

 
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